Hoy, cuando escuchamos las declaraciones de la jerarquía cupular de la iglesia, evidenciando su desprecio por la Revolución Bolivariana, debemos recordar la vocación de la elite religiosa y el papel ideologizante en el proceso de colonización y domesticación de la sociedad hasta convertirla en pieza del engranaje de la maquina que explota y oprime.
La iglesia es una estructura cuyo papel; al igual que la educación y el estado burgués, es el de reproducir una idea y una visión de mundo específica, así como garantizar la reproducción de esa ideología desde el sentido común. Pero es importante hacer la salvedad, de que el punto en cuestión no es el de soslayar la fe o la creencia de nuestro pueblo, se trata de señalar por el contrario, como se utiliza la fe y la creencia religiosa para imponer solapadamente una ideología que defiende los intereses de la clase minoritaria dominante que se ha beneficiado del sudor de nuestro pueblo.
Esa jerarquía de la iglesia afirma que el origen de la pobreza se debe a castigos divinos, así como la injusticia, la desigualdad social. Pretenden culpar al pueblo de su triste realidad, obligándolos a aceptar las más cruentas opresiones e infamias amparándose en el nombre de Dios.
Esa iglesia de élites acusó de hereje a Galileo porque afirmaba que la tierra era redonda, llegaron en 1492 acompañados de la espada colonizadora y bendijeron el genocidio contra poblaciones enteras por tener creencias distintas, culparon a Ezequiel Zamora de forajido y asesino para confundir al pueblo, legitimaron el derrocamiento contra Jacobo Arbenz por defender la soberanía, los Sandinistas fueron acusados de bandoleros, la población fue engañada y se perdió la Revolución Nicaragüense. Reprimieron a los jóvenes de la generación de Córdoba (Argentina) por exigir el acceso a la universalidad del pensamiento ante los dogmas educativos del catolicismo fundamentalista. En Venezuela, la iglesia nunca se pronunció por las masacres, desapariciones y torturas cometidas contra centenares de revolucionarios en la década de los años 60, santificaron al dictador Pedro Carmona Estanga durante los días del Golpe de Estado en Abril del 2002.
En síntesis la historia de la jerarquía de la iglesia en Nuestramerica ha sido del lado de los poderosos, los dictadores, por ello no es sorpresa para nadie que dirijan sus baterías contra la Revolución Bolivariana.
El Socialismo no es el reparto de la miseria, por el contrario es la distribución de la abundancia, es el reino de Dios en la tierra, de allí que recibimos con respeto a la teología de la liberación como corriente transformadora en nuestro continente, un cristianismo de base que no se detiene con golpes de pecho sino dirige su fe hacia la emancipación de la sociedad por un mundo de amor, solidaridad y justicia.
Cristo es Socialismo, necesitamos una iglesia para los pobres, no una jerarquía que se opone a los anhelos de la humanidad que se abraza cada día más a la esperanza que solo garantiza el socialismo.
Para que el amor sea natural y limpio, como el agua que bebemos, ha de ser libre y compartido; pero el macho exige obediencia y niega placer. Sin una nueva moral, sin un cambio radical en la vida cotidiana, no habrá emancipación plena. Si la revolución social no miente, debe abolir, en la ley y en las costumbres, el derecho de propiedad del hombre sobre la mujer y las rígidas normas enemigas de la diversidad de la vida.
Palabra más, palabra menos, esto exigía Alexandra Kollontai, la única mujer con rango de ministro en el gobierno de Lenin.
Gracias a ella, la homosexualidad y el aborto dejaron de ser crímenes, el matrimonio ya no fue una condena a pena perpetua, las mujeres tuvieron derecho al voto y a la igualdad de salarios, y hubo guarderías infantiles gratuitas, comedores comunales y lavanderías colectivas.
Algo después, cuando Stalin decapitó la revolución, Alexandra consiguió conservar la cabeza. Pero dejó de ser Alexandra.
Autor: Eduardo Galeano Del libro: Espejos (Una historia casi universal).
“Puerto Rico anexionado a EEUU sería otra Irlanda del Norte”
Lolita Lebrón pareciera que desde su nacimiento estaba destinada a ser una luchadora por la libertad, por lo menos eso nos parece enseñar el hecho de que nació como Dolores Lebrón Sotomayor en 1929 en Lares, Puerto Rico, lugar en el cual ocurre el 23 de septiembre de 1868 el llamado Grito de Lares, insurrección armada contra el imperialismo español por la liberación de Puerto Rico.
Este primero de agosto, a las 11 y 05 min de la mañana muere a los 81 en San Juan de Puerto Rico por una complicación cardio-respiratoria.
Algunos, especialmente desde los centros de poder del imperialismo gringo, la llamaron terrorista. Su pueblo siempre la vio como heroína, como la mujer valiente que el 01 de marzo de 1954 fue a dar su vida en un ataque al congreso de los Estados Unidos, es decir al corazón de monstruo. Y lo hizo gritando: ¡No he venido a matar a nadie, vine a morir por Puerto Rico!
Según el comando que realizó esa acción ésta tenía una intención fundamental: “denunciar ante el mundo la farsa del Estado Libre Asociado”. Junto a Albizu Campos, el grupo denunciaba que la condición de “estado libre asociado” fue propuesta por el imperialismo gringo para “sacar” a Puerto Rico de la condición de colonia y a EE.UU de la lista de países coloniales.
Como consecuencia de aquella acción ante el Congreso gringo estuvo presa en las cárceles del imperio durante 25 años, hasta 1979 cuando una intensa campaña internacional obligó a Jimmy Carter a liberarla junto a sus tres compañeros de acción: Rafael Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero.
Dedicó su vida a la lucha por la independencia de su patria y se mantuvo activa mientras tuvo aliento. La semana pasada se lamentó duramente de no poder estar presente en el recibimiento que el pueblo patriota de Puerto Rico le brindó al luchador revolucionario Carlos Alberto Torres, cuando regresó a su patria luego de 30 años de secuestro en cárceles gringas como “terrorista” miembro de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico.
Escribimos estas cortas líneas como sencillo homenaje a esa bella mujer, bella por mujer y bella por luchadora. Sin duda solo mueren los que no dejan huellas. Lolita vive y vivirá cada vez más intensamente en las luchas de su amado Puerto Rico construyendo su completa independencia y su verdadera liberación.
Para matar a ciertas criaturas no hay más remedio que dirigirles una última mirada desde el aire: los afganos, los iraquíes, los palestinos. Para mirar a ciertas criaturas, al contrario, no hay más remedio que matarlas de un palmotazo: las moscas, las abejas, los aviones. Y luego están las flores. Reconozco que he llegado a una edad en que me parecen mucho más espectaculares las rosas que las carreras de coches y mucho más excitantes las hojas de un ciruelo que una pasarela de modas. Túnez, el país donde vivo, tiene pocos museos y pocas librerías, pero basta esperar con paciencia para que todos los años sus calles se vean invadidas por las más refinadas y vanguardistas obras de arte: la primavera. Todas las mañanas de este mes de mayo hago mi peregrinaje floral, localizo nuevos brotes imprevistos, registro cambios en los muros y visito religiosamente el callejón de la Aurora y la rue de Boulogne, donde -ascendente y descendente- una sucesión espumosa de blancos, rosas, naranjas, lilas y fucsias estalla al final en el suavísimo malva nocturno de una jacarandá lentísima. En las selvas hay verdes húmedos que envenenan el alma; en la plaza de Mendes France hay un rojo tan irracional, tan inmoral, que puede volver loca a una mente frágil. Si se quiere conservar el juicio hay que explicar ese color o compartirlo y para ello no caben atajos: o se lleva a empujones a los amigos al pie del arbusto y se les obliga a mirarlo o se dedican minutos -y minutos- a describirlo pacientemente. Nada que podamos contemplar en una pantalla es tan espectacular, exigente y amenazador como un ciprés que sangra bouganvillas por todas sus ramas -o un flamboyán en llamas.
Digamos que los humanos tenemos tres tipos de memoria.
Una, documental, puramente cronológica, que nos permite recordar la fecha de las guerras, las revoluciones y los cumpleaños de los seres queridos; y que es importante para orientarse en el tiempo; es decir, para recordar cuán viejos son ya los recién nacidos y qué jóvenes seguimos siendo los todavía viejos.
La segunda, colectiva, tiene que ver con las respuestas sociales rutinarias, enraizadas en el cuerpo y en el discurso, a los embrollos de la vida en común. ¿Cómo comportarse en un museo? ¿Cómo tratar a un anciano? ¿Cómo enterrar a los muertos? Este tipo de memoria, materializado en modales, ritos de paso, ceremonias e instituciones, permite actuar correctamente sin necesidad de pensar, lo que constituye la condición misma de toda existencia compartida. No pensar, claro, es indispensable cuando se trata de tomar medidas ya establecidas frente a una situación de urgencia -un ciclón o un terremoto-, pero es peligroso si lo que impone es, al contrario, tradiciones insensatas, como la ablación del clítoris o el confinamiento de las viudas. Por eso la memoria colectiva debe ser revisada y racionalizada cada cierto tiempo.
Tenemos, por último, la memoria individual , sedimentada en torno a costumbres y a objetos. Lo que verdaderamente marca nuestro carácter está de alguna manera sumergido en nuestro cuerpo: todo ese flujo de repeticiones y conchitas, de gestos fatigosamente renovados y canicas, de rutinas largas y de astillas diminutas. El camino de la escuela, el reclamo operístico del vendedor ambulante, el roce de los pantalones de franela, la luz invernal sobre el mueble heredado del abuelo, el olor a naftalina, el jarrón chino que sobrevivía a todas las mudanzas, el rojo -sí- de la buganvilla que nos retenía en un callejón poblado de basuras -y de malandros que fumaban. Esa memoria -idiosincrásica y meteorológica- se puede traducir incluso al chino, porque tiene que ver con los cinco sentidos, patrimonio compartido, y con los cuatro elementos, suelo colectivo, pero no se puede traducir sin un enorme esfuerzo introspectivo y lingüístico. Uno de los nombres que recibe ese esfuerzo -para rescatar lo común encerrado en el propio cuerpo- es “poesía” y, en general, “literatura”.
Pues bien, una de las paradojas del capitalismo, y de sus tecnologías ancilares, tiene que ver con su potencia para erosionar estos tres tipos de memoria.
La memoria documental ha quedado muy debilitada por la propia capacidad tecnológica de registro y archivo. Todas las fechas, todos los datos, todas las estadísticas están almacenadas en soportes exteriores informáticos que de alguna manera han vaciado nuestras cabezas. En ese vacío, como en una sopa ligera, flotan algunos acontecimientos sin conexión, aislados de la historia, monumentalizados por unos medios de comunicación que producen, como Nestlé y Disneylandia, caramelos, juguetes y mercancías. El 11-S se yergue en medio del magma originario como el gran fetiche enhiesto de un olvido colectivo. En un diálogo de Platón, un escriba egipcio le decía a Solón que los griegos eran como niños, porque no podían recordar más allá de tres generaciones, mientras que ellos, dueños de la escritura, se podían remontar, nombre a nombre y fecha a fecha, hasta el pasado más remoto. El capitalismo produce niños extraviados en un tiempo uniforme, sin límites ni orillas.
La memoria colectiva está asimismo muy dañada. Hablamos de las especies animales desaparecidas o amenazadas, pero nos olvidamos de todos los gestos milenarios, las ceremonias comunes, las respuestas colectivas desterradas para siempre de este mundo. Podemos pensar en oficios muertos o en liturgias ceremoniales extinguidas, pero también en formas de organización política y vínculos de solidaridad definitivamente deshechos. Las respuestas automáticas -ese tino social sin pensamiento- no las impone ya la tradición o la institución o la educación, con sus ventajas y sus riesgos, y mucho menos la razón o el socialismo, sino las multinacionales. ¿Cómo superar un duelo? La casa Roche te vende una pastilla. ¿Cómo enterrar a los muertos? La funeraria privada se encarga profesionalmente del residuo. ¿Cómo besarse, dónde divertirse, qué ropa vestir, qué comer, cómo viajar, qué mirar? Monsanto, Meliá, Zara, MacDonalds, El Corte Inglés, Disneylandia nos movilizan -permanente ciclón o terremoto- sin posibilidad de equivocación.
Pero por todo esto, se comprenderá, es absurdo pretender que el capitalismo es individualista . Todo lo contrario: sólo los pobres, los muy pobres, tienen todavía biografía. Las clases medias y sus imitadores más desfavorecidos tienen más bien una colección de souvenirs o un catálogo estándar de fotografías. La memoria individual -las repeticiones y las conchitas, las costumbres y los objetos- ha sido sustituida por un universal folleto publicitario en el que el sujeto de la experiencia, desprovisto de cuerpo, es intercambiable por cualquier otro. ¿Qué recordamos? El área de servicio de la autopista, la final del mundial de fútbol, el logo de Nike, la publicidad de Ford, el vestíbulo del Sheraton, las ofertas del Carrefour, el icono de página de inicio de Microsoft. El investigador Kevin Slavin calcula que hay en torno a 10.000 millones de fotos digitales colgadas sólo en Facebook. ¿Toda una floración individual? No, porque todas esas imágenes privadas pueden reducirse a un repertorio de cinco o seis clichés indiferentes: el viaje organizado, la fiesta de fin de curso, el cumpleaños en el Burger King, el día de compras.
¿Y las buganvillas rojas? Uno va a google y busca imágenes. Allí no corremos el peligro de volvernos locos ni nos vemos obligados al agotador esfuerzo, memorístico y literario, de describir y explicar su incendiada irracionalidad. Suprimidos los cinco sentidos y los cuatro elementos, se suprime al mismo tiempo, paradójicamente, la posibilidad de una experiencia personal y la posibilidad también de comunicarla.
El gobierno de la oligarquía mafiosa colombiana dirigido por el gobierno de los EEUU, pretende hoy 24 de Julio del 2010, desarmar a los guerrilleros colombianos: Es exactamente lo mismo que en 1963, es decir hace 47 años, dijo Álvaro Gómez Hurtado cuando promocionaba en el llamado congreso de Colombia, el bombardeo contra 48 miserables campesinos de Marquetalia: ¡“Acabar por las armas con las republiquetas independientes que los comunistas tienen en Marquetalia, Riochiquito y Guayabero”¡
¿Está el Imperialismo gringo y sus cipayos colombianos, hoy julio 23 del 2010, más cerca de “desarmar” por medio de las armas, a los campesinos de Colombia acusados hace 46 años del supremo delito de ser comunistas? ¡Es evidente que No! El conflicto social y armado colombiano actual y que se hubiera podido resolver con 47.000 pesos de ese año y devolviéndoles a los campesinos de la región algunos “marranos y aves de corral” como lo solicitaron por escrito, actualmente ha adquirido una dimensión y extensión, entonces inimaginada, e incluso ha desbordado fronteras como el mismo presidente Chávez y otros vecinos lo están comprobando.
En Colombia es bien sabido, no fueron los explotados y oprimidos quienes impusieron la forma de lucha, fue el Imperio quien la impuso con su plan Laso, sus bombas y un ejército títere como el colombiano. Y poco después, ante la imposibilidad de permitir la verdadera Democracia participativa y popular, exterminó a 4.000 cuadros de un Partido legal como la Unión Patriótica.
Pero además ¿Quién desbordó el conflicto y lo sacó de las fronteras? ¿Fueron acaso los campesinos y trabajadores colombianos quienes atacaron militarmente a las fuerzas armadas de los países vecinos? O ¿fueron las Fuerzas Armadas USA-colombianas, dentro de su estrategia regional para exterminarlos y apoderarse de sus tierras con el cuento chino de quitarle el agua al pez, quienes han intentado por todos los medios “involucrar” a las ejércitos vecinos obligándolos a convertirse en “yunques” del martillo Imperial colombiano, y han “macartizado” o satanizados como auxiliadores y cómplices de los terroristas, a todos aquellos quienes no aceptaron esa humillante estrategia imperialista, tal y como el propio comandante Chávez, el pueblo venezolano y otros pueblos hermanos lo están comprobando?
Es posible de que las guerrillas colombianas no están ante una inminente toma del Poder. Pero también se puede preguntar: ¿Acaso están más lejos que en 1964, cuando esos 48 campesinos armados de escopetas y machetes, no se propusieron la toma de ningún Poder, sino simplemente, EJERCER EL SACROSANTO DERECHO A LA LEGITIMA DEFENSA, ante un exterminio que les cayó de los cielos en forma de Napalm, agente naranja y fósforo blanco, tirados por aviones identificados como US Navy? ¡Es evidente que tampoco están tan lejos como se supone.
El Estado dependiente de Colombia o “enclave Imperial gringo”, en su larga guerra de exterminio contra los trabajadores bien sean de la ciudad o el campo, a quienes siempre macartizó o acusó de ser comunistas o terroristas, si bien le ha dado golpes militares a las guerrillas, lo cual es lógico en toda confrontación militar, TAMBIÉN ha tenido duros golpes militares y sobre todo ha sufrido un terrible desgaste nacional e internacional, que lo tiene en grandes dificultades de todo tipo. Además, tuvo que quitarse ante todo el Mundo la careta de legitimidad y legalidad con la que siempre se cubrió o lo cubrieron los medios de comunicación; debiendo recurrir a jugarse la última carta del Fascismo narco- paramilitar de los Falsos Positivos de Uribe Vélez-Santos, y que hoy empieza a ver horrorizada la Comunidad Internacional, en la Fosa de La Macarena (Meta).
Y esta contradicción, es precisamente lo que no quieren reconocer por ningún medio los cipayos y sus amos: No hay conflicto y por lo tanto la guerrilla convertida en una simple amenaza terrorista no puede tomarse el poder, pero tampoco la han podido exterminar o desarmar, por más “fin de los fines” que todos los días anuncia el Padilla de León de turno.
Mientras existan las bases militares gringas en territorio colombiano, estas serán usadas siempre, como puntas de lanza, contra cualquier país vecino (cualquiera que sea) que intente salirse de la órbita Imperial. Haya guerrillas en Colombia o no las haya. Estén los guerrilleros armados o desarmados.
El problema no es la insurgencia colombiana. Sino el petróleo y el coltán de Venezuela. El agua dulce y la biodiversidad de la Triple Frontera. La coca y el litio de Bolivia. Pero para apoderarse de nuevo de estos recursos, arrasar con los avances democráticos y revolucionarios en la región donde la bolivariana Venezuela es el motor principal.
El conflicto social armado de Colombia ya se volvió asunto interno de Venezuela y quizás de otros países, y mientras este exista será un PRETEXTO del Imperialismo para una agresión, sea esta armada o desarmada, contra el proceso revolucionario, democrático y soberano del bravo Pueblo venezolano.
Si no hubiera guerrillas se inventarán otra causa o pretexto. Cuando el presidente Teodoro Roosvelt dijo al comenzar el Siglo XX en el colmo de su arrogancia Imperialista: “I took Panamá” y la tomó. ¿Dónde estaban las guerrillas comunistas de Colombia que le sirvieran de pretexto para justificar la invasión? ¿Es necesario citar las innumerables invasiones de los US Marines en Latinoamérica, en Méjico, Cuba, Haití, Nicaragua, Guatemala, cuando aún no existían las guerrillas comunistas o castro-comunistas en Colombia? ¡Cuándo en 1945, el gobierno de los EEUU para imponer su hegemonía imperialista mundial, tiró las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Colombia nadie soñaba con guerrillas de ningún tipo!
Resumiendo: para “restablecer” las relaciones diplomáticas entre los hermanos de Venezuela y Colombia, bien sea con Uribe, o con Santos, o con Vargas Lleras, o con Petro, o con Mokus, o con quien quiera sea el gobernante de Colombia, ahora o en el futuro, es necesario resolver PREVIAMENTE dos pequeños problemas o pre-requisitos, que los cipayos y sus amos muy difícilmente aceptarán:
1-El asunto de las bases gringas en territorio colombiano (el contrato espurio Brownfield-Uribe es inconstitucional). 2- Indispensable encontrarle una Solución Política al conflicto social y armado colombiano (ya venezolano) compatible con los intereses populares y soberanos de la República bolivariana de Venezuela.
La terquedad compulsiva, quizás, en destruir o desarmar las guerrillas colombianas actuales, se deba a la previsión que se hacen los estrategas del US Army, sobre el papel que puedan tener los guerrilleros colombianos con su experiencia acumulada en guerra de guerrillas, ante una eventual invasión gringa a Venezuela.
Tenía dudas sobre la veracidad de las afirmaciones del gobierno colombiano que acusaban a Venezuela de proteger a los guerrilleros de las FARC. Pero gracias al riguroso trabajo informativo de los corresponsales de la prensa española y la veracidad de sus trabajos ya no tengo ninguna duda. Esta fotografía de la agencia Efe publicada en el diario ABC es la mejor prueba. De ahí su claro y contundente pie de foto: "Guerrilleros de las FARC en un campamento en suelo venezolano, una de las pruebas aportadas a la OEA". (1)
Nadie discutirá que basta una rápida mirada para comprobar que se trata de cuatro intrépidos y peligrosos guerrilleros, que cuentan con armamento sofisticado de última tecnología, que disponen de suministros alimentarios para soportar una dura guerra contra el ejército colombiano, y que el paraje donde han sido sorprendidos por el fotógrafo no permite albergar dudas de que es territorio venezolano. Comprobado todo esto, es lógico concluir que cuentan con la complicidad y ayuda del presidente venezolano Hugo Chávez.
Mi agradecimiento al diario ABC por la información, a la agencia EFE por la fotografía y al gobierno colombiano por esa espectacular prueba que nos ayuda a todos a descifrar la realidad latinoamericana. Un claro ejemplo de su política informativa sobre la región.