6 ene. 2008

Carta a un viejo amigo de la “Escuela de Cine y Televisión de Caracas”

Alegría me da saberte amigo, y justo ahora que es tan necesario que los compañeros revolucionarios empecemos a revolucionarnos a nosotros mismos. De que otra manera podríamos lograr una Revolución en el mundo sino es profundizando el encuentro, los debates, los intercambios de ideas. Una Revolución Socialista no tiene otro camino que la transformación política, económica, social y por supuesto cultural. Abrir caminos ideológicos, proyectar ideas que nos permitan lograr la tan anhelada consciencia.

Lenin decía en el Pravda del 20 de septiembre de 1918*:

“...En nuestros periódicos se dedica demasiado espacio a la agitación política sobre viejos temas, al estrépito político. Se reserva un espacio mínimo a la edificación de la nueva vida: a la reproducción de multitud de hechos que dan testimonio de ella... La prensa burguesa de los «buenos tiempos viejos de la burguesía» no tocaba el «sancta sanctorum»: la situación interior de las fábricas y empresas privadas. Esta costumbre respondía a los intereses de la burguesía. Nosotros tenemos que desembarazarnos radicalmente de ella. Aún no lo hemos hecho. El tipo de nuestros periódicos no cambia todavía tanto como debería en una sociedad que está pasando del capitalismo al socialismo... No sabemos valernos de los periódicos para sostener la lucha de clases, como lo hacía la burguesía... No hacemos una guerra seria, despiadada, verdaderamente revolucionaria contra los portadores concretos del mal. Hacemos poca educación de masas con ejemplos y modelos vivos y concretos, tomados de todos los dominios de la vida, y sin embargo ésta es la tarea principal de la prensa durante la transición del capitalismo al comunismo. Prestamos poca atención a la vida cotidiana de las fábricas, del [6] campo, de los regimientos, donde lo nuevo crece en número, donde hace falta concentrar la mayor atención, desarrollar la publicidad, criticar a la luz del día, estigmatizar los defectos y llamar a asimilarse los buenos ejemplos. Menos estrépito político. Menos razonamientos intelectualoides. Mantenerse más cerca de la vida. Prestar más atención a cómo la masa obrera y campesina construye de hecho lo nuevo en su diario esfuerzo. Comprobar más hasta qué punto, esto nuevo, es de carácter Socialista...”

Quisiera ofrecerte esta reflexión y ampliarla a la época contemporánea, pues con todo el desarrollo tecnológico y avances científicos, la comunicación no esta reducida solo a la prensa con el favor de la imprenta, sino se amplia al área audiovisual, fotográfica, al manejo digital entre muchas otra herramientas que tenemos a nuestro alcance. La pregunta es ¿como logramos hacer de esas herramientas junto a nuestra creatividad, un instrumento para la transformación cultural en la construcción del Socialismo? Es lógico que arrastremos una cantidad de vicios formativos que recogimos en todos estos años de barbarie capitalista, en uso están aun todos los medios de reproducción ideológica posibles de este modelo para mantenernos ajenos a la organización y al crecimiento Revolucionario que nos permita acabar para siempre con ese dominio. Pero no debe ser una excusa perpetua para que los jóvenes que podemos ser vanguardia (y ojo vanguardia consciente) nos pongamos en marcha y llevemos adelante una bandera seria de construcción Socialista.

Cualquiera que sea nuestra área de desenvolvimiento, nuestra tarea revolucionaria, debe fundamentarse en ese objetivo, que no es cualquiera, sino derrocar por fin todo intento de perpetuación de este sistema absurdo que nos tiene aplastados. No podemos entonces incurrir en el grave error de jugar a la pequeña Burguesía, reproduciendo con todas las herramientas en mano, el modelo ideológico burgués. Creo que es necesario replantearnos nuestro papel en la historia como comunicadores, como cineastas, como periodistas...cualquiera que sea el medio, no debemos vacilar en promover consciencia, en proponer ideas, en construir revolución. Si continuamos vacilando y este proyecto se nos derrumba, no habrá más oportunidad. La verdadera oligarquía no admite treguas ni conciliación, no perdona, no se atenúa. Su proyecto es uno solo, y tienen miles de años construyéndolo, cualquier obstáculo será derribado sino es regio y sólido realmente.

Me atrevo además a agregarle algo al texto de Lenin cuando se refiere al estrépito político como único objetivo de la prensa de aquellos tiempos, yo creo que nosotros ni siquiera caemos en ese error, hemos tenido miedo profundo a revolucionar la Comunicación, no abstenemos de referirnos a otro modelo cultural, nos quedamos paralizados cuando tenemos la tarea de la batalla revolucionaria, inmóviles a la hora de disparar el tiro certero para aniquilar al pensamiento burgués. A veces me resulta curioso porque es como si no pudiéramos terminar de exorcizarnos de ese pensamiento estúpido que nos hace incapaces de reaccionar al avance Neoliberal. Ese que destruye pueblos enteros, que mata millones y millones de familias de hambre, que recorre al mundo embruteciendo a muchos con su pensamiento único consumidor, que mutila a más con su única meta de dilatar su poder sobre los recursos naturales del mundo y acabar la vida con su modelo absurdo. Todo esto que nos hace temblar de indignación, debe recorrernos el cuerpo y alma para por fin movernos e intentar juntos transformar la realidad, no podemos permitirnos más jugar su juego y caer en su trampa.

Para cambiar las cosas debemos mover las manos, usar la voz, estudiar, debatir, tomar lápices, cámaras, computadoras, trípodes, cintas, hojas, luces, fusiles si es necesario y unido todo esto a nuestra consciencia, a nuestro cansancio y a nuestras ideas comenzar de una vez por todas la lucha revolucionaria, la lucha de clases, el amor por la humanidad y la construcción Socialista. No existe otra posibilidad, otro camino sino el de la guerra por un mundo diferente, por el rescate de la dignidad humana.

Con cariño y mucho respeto hermano, por las puertas que se nos abren, por la hermandad revolucionaria, por la necesidad de avanzar y profundizar.

J.

* Sacado del Mattelarth, la comunicación y la lucha de clases.