11 jul. 2007

Llegó la Hora de los Hornos. 1era parte


El Próximo Miércoles 11 de julio a las 7pm (si el juego de fútbol no los permite) en la Biblioteca Bolivariana, el calor insurgente y subversivo de la película la Hora de los Hornos invadirá el Cine Foro Tatuy. En esta oportunidad les proyectaremos solo la primera parte de este clásico del Cine Guerrillero


La hora de los hornos: un alegato por la revolución continental

La importancia de este film en la historia del arte cinematográfico ha sido fijada en diversas publicaciones y está basada no sólo en sus cualidades estéticas, sino también en la práctica política que su producción y exhibición implicaban. La teoría del cine revolucionario del "Grupo Cine Liberación" fue planteada ampliamente en el conocido artículo de Fernando Solanas y Octavio Getino, "Hacia un tercer cine". La práctica política coherente fue expuesta por ellos mismos en "Cine militante-una categoría interna del tercer cine" y en "El cine como hecho político".

El montaje dialéctico y el uso frecuente de títulos, en un estilo que rememora los films mudos de Sergei Eisenstein, le valieron a esta película el apodo de "el Potemkin latinoamericano", aludiendo al fervor revolucionario que despertaba en los espectadores. La hora de los hornos presenta, en realidad, un montaje de diversas estéticas revolucionarias. Resalta notablemente el compromiso político-social por medio de la representacion estética politizada, como la entendía Bertoldt Brecht,5 y el realismo poético que había surgido en el cine francés en la década del treinta, partícipe de la ácida crítica a la concepción burguesa del mundo que difundía el movimiento de la Avant Garde. La inclinación hacia el testimonio social que sobresale en La hora de los hornos está profundamente enraizada en el neorrealismo italiano de la posguerra.

"Es la hora de los hornos, y no ha de verse más que la luz"
José Martí


CARTA A LOS ESPECTADORES EN OCASION AL REESTRENO EN MAYO DE 1989 (fragmento):

Al comenzar esta carta me pregunto: ¿cómo hacer para contarles a quienes nacieron en la fabulosa década del 60 lo que fueron esos años épicos y violentos, liberadores y represivos y llenos de rupturas, sueños y utopías? ¿cómo poder transmitirles lo que significó para nosotros esa época en que teníamos menos de treinta años y desafiando miedos y prohibiciones nos lanzamos a la más hermosa y difícil de nuestras "aventuras" como fue concebir y realizar LA HORA DE LOS HORNOS...?...¿cómo narrarles la violencia institucionalizada y el desánimo imperante luego de más de una década de dictaduras o de gobiernos surgidos sobre la proscripción de las mayorías nacionales? ¿cómo expresarles lo que fue la violencia gorila con el bombardeo a la población civil en 1955 y los miles de confinados en la Patagonia; con los fusilamientos de 1956 y las torturas del Plan Conintes; con la movilización militar de los trabajadores en huelga, más los miles de proscritos y presos políticos que durante esos años fueron una triste costumbre? ¿cómo explicarles el esfuerzo de trabajo, prudencia y organización que tuve que hacer durante la dictadura del general Onganía para poder producir y realizar este primer largometraje con mi productora de cine publicitario, llevarme después a Roma más de 200 latas para terminar su edición y lanzarla sorprendiendo al régimen...? ¿cómo confesarles las innumerables crisis creativas y técnicas, políticas, personales o grupales que en aquella soledad tuvimos que enfrentar junto a Octavio Getino para poder continuar con esta utopía hasta proyectarla a sus espectadores naturales? ¿cómo recrearles lo difícil que nos fue tomar contacto con la clase trabajadora cuando instintivamente tanto los delegados como los laburantes desconfiaban de los intelectuales porque veían en ellos a quienes los habían olvidado o traicionado a lo largo de la historia? ¿cómo contarles la profunda alegría que sentíamos al aprender de la memoria popular la historia prohibida o silenciada del movimiento nacional que era, nada menos que la continuidad de la gesta independientista y anticolonial? ¿cómo hacer para transmitirles el esfuerzo realizado sobre la propia marcha para liberarnos de todas las concepciones dependientes -políticas y cinematográficas- y el goce inmenso que sentimos cuando empezamos a inventar la película a partir de las necesidades y prioridades que teníamos en aquel entonces, concebir y realizar un film que fuera en sí mismo un acto de resistencia contra la dictadura y un instrumento para la movilización, el debate y la discusión política? ¿cómo poder explicarles que viviendo en la ilegalidad más absoluta, clausurado el Congreso, prohibidas las actividades políticas y estudiantiles, implantada la censura, intervenida la universidad y sin perspectiva de cambiar la violencia del sistema por vías constitucionales o legales desde 1955, la experiencia de la lucha del Tercer Mundo alimentaba y enseñaba el camino de la violencia popular como alternativa de liberación? ¿cómo contarles que en aquellos años 60 iba surgiendo en toda mi generación una nueva conciencia, como por ejemplo, descubrir que sólo la oligarquía porteña había usado sistemáticamente la violencia para imponer su proyecto desde los tres grandes genocidios -la guerra contra el gaucho, la guerra contra el Paraguay y la guerra contra el indio- y que en este siglo esa misma oligarquía había derrocado con golpes de Estado a cuanto gobierno constitucional y popular se opuso a sus designios? ...¿no eran ideas a tener en cuenta, padeciendo una dictadura, aquellas del general Mitre cuando en 1874 justificaba su alzamiento contra el gobierno de Avellaneda diciendo que: "Cuando el derecho del sufragio, fuente de toda razón y todo poder en las democracias queda suprimido de hecho (...) la revolución es un derecho, un deber y una necesidad, y no ejecutarla con pocos o con muchos, con las armas en la mano, sería un oprobio"...?