17 feb. 2011

Pescador de Sueños, Zenaida. Por Ramiro Meneses


Nombrarla es casi como invocarla. Me ha ocurrido que menciono su nombre e inmediatamente llega su llamada. Y cuando la oigo decir: “¿Cómo estás, mi amor?”, siento una emoción que ustedes ni se imaginan.

La conocí cuando yo tenía 13 años. Fue en El Tigre. Entonces jugaba pelota de goma con Ticola y Barrigón, Celis y Luis Ramón, Chacha y el gordo Jandito, Cheo López y la Chiva, y otros más. Jugábamos en la cuadra que formaba la quinta calle norte, con la novena y décima carreras, precisamente al lado de su casa, que era de las más bonitas del sector.

Cuando termina la llamada, y alguien, curioso o curiosa, me pregunta ¿Y quién era la dama? Yo respondo: La dama era Zenaida, la madre de Noel Rodríguez.

Ahora lleva 37 años con un dolor a cuestas que le cruza el alma. En 1973, cuando el gobierno de Caldera, su hijo Noel estudiaba economía en la UCV, y en una esquina de Caracas, efectivos de seguridad del Estado lo detuvieron, torturaron y mataron. Y nunca más se supo de él. Según Leopoldo Castillo, el Matacura, esa es una versión interesada, para él lo que sucedió fue que sus captores lo convidaron a boxear y accidentalmente le dieron unos golpes demás y Noel cayó al piso, noqueado y muerto.

Zenaida ha hablado con muchos: Con José Vicente Rangel, cuando él era vicepresidente. Con Isaías Rodríguez, cuando éste fue fiscal general, más recientemente en Cantaura, con Luisa Ortega Díaz, en ocasión del acto conmemorativo de las víctimas de la masacre de 1982. Sin embargo, hasta ahora solo ha conseguido prolongar sus esperanzas de encontrar los huesos de su bienamado hijo, para darle cristiana sepultura.

Sólo eso quiere para irse tranquila. Porque Zenaida ya cumplió los 82 años y se siente cansada y como ella me dice: “Ay, mijo, cada día con un dolor nuevo en el cuerpo.”

Ojalá, comandante presidente; ojalá, ciudadana fiscal general de la República; ojalá, camarada Fernando Soto Rojas, ojalá compatriotas todos, autoridades del Estado venezolano y del alto gobierno, ojalá y no termine este nuevo año sin que se haga lo que haya que hacerse para encontrar los huesos de Noel Rodríguez.

Ojalá Zenaida no tenga que irse como Rosa, la madre de Víctor Soto Rojas, con el agudo dolor de no poder enterrar al hijo querido, el que soñó y lucho por la justicia, pero que fue víctima de la injusticia de la cuarta república. Ojalá. Es justicia que les pedimos.

ramiromen@gmail.com

Discurso de una maestra de la resistencia hondureña a sus alumnos en su graduación. Por Leyla Zuniga


El mundo no siempre fue de estudiantes. Las universidades no estuvieron todo el tiempo. Los colegios son invención reciente, y la edad en la relación entre el alumno y el maestro es de hace poco, y se remonta al tiempo del nacimiento de las grandes religiones históricas como el judaísmo, el Budismo y el Hinduismo; y a la Grecia de los filósofos en que algunos pocos privilegiados sabios conocían el arte de leer la vida y con artificios de magia, con explicaciones míticas, y con el logos del espíritu de búsqueda le daban sentido a todo el mundo exterior. 

Los discípulos eran una especie de esponja y absorbían toda clase de conocimientos que les llegaba, pero los pobres no pasaban de su rol de esclavos, y solamente se era discípulo si pertenecías a las castas religiosas, políticas y militares. 

En esos incipientes conocimientos, el sol viajaba de este a oeste, la tierra era plana y si llegabas a la orilla podías caer al abismo, los dioses preñaban a las hembras y estas parían centauros con rostros humanos y cuerpos de animales. La luna era un pretexto para los enamorados y un trazo redondo que pintó un dios para alumbrar la noche. El conocimiento era de unos pocos, la ignorancia era patrimonio de muchos.

La educación servía para explotar, por eso los amos consideraban a los esclavos como bestias de cargas, y todo seguiría así hasta tanto éstos no abrieran los ojos.

El mundo medieval secuestró el conocimiento y se lo llevó a los conventos. De allí que solo podías ser discípulo si contabas con suficientes bienes para pagar un maestro o una institutriz.
La revolución francesa nos trajo la Ilustración. La educación tenía que ser laica. El ser humano se tenía que liberar de la ignorancia, de los prejuicios, de los miedos religiosos y de los dogmas que convertían en piedra el espíritu. En el marxismo Dios era un cuento de hadas, y no tenía que explicarnos que su sol se movía o que su tierra inventada en un oráculo nebuloso se estaba quieta en su centro aristotélico.

¿Quién aplicó estos valores en nuestro país y en Centroamérica?

Fue el General Francisco Morazán, pero no fue ese general que está en la plaza central de Tegucigalpa, porque a ese los ricos de Honduras y los soldados de las Fuerzas Armadas y los policías que golpean al pueblo, le llevan ramilletes de flores en una actitud hipócrita de veneración. Es lógico, ellos adoran las piedras, el mármol y el retraso. 

Quieren a un Morazán quieto, inmóvil, que no diga nada, ni hable nada, que calle, y haga silencio.

Por eso les estorban los soldados de Morazán, que andan en las calles protestando por un país, al que los ricos, los gringos, y las Fuerzas Armadas, lo han convertido en un símbolo del atraso y de la ignorancia.

La iglesia misma en su momento fustigó al General Morazán, porque les quitó sus bienes terrenales, buscaban el cielo pero les interesaba más la tierra, y hasta había una monja de Guatemala que decía, que ella hablaba con los ángeles y que los ángeles en las noches le escribían en papelitos blancos, que ella dejaba en los patios de los conventos: “que el que matara a Morazán iba directo al cielo sin pasar por la aduana del purgatorio”. 

¿Ustedes creen que Morazán le hubiese dado un abrazo al cardenal después de apoyar el golpe de estado? 

No, porque Morazán en su tiempo incomodó a la iglesia y hoy los verdaderos soldados de Morazán siguen incomodando a la iglesia.

¿Porque le digo esto?

Nosotros como maestros les hemos enseñado matemáticas, ciencias naturales, filosofía, historia, sociología, ciencias forestales, agropecuaria, física, español, pero sobre todo, les hemos Enseñado que el país se defiende en las calles, en las luchas, en las marchas, y en los sueños de liberarlo de las ataduras de un sistema que apuesta por los números y no le importan las `personas.

Les hemos dado clases de dignidad.

¡nada de agachar la cabeza!

No es fácil graduarse hoy, sus padres hicieron un esfuerzo y ustedes no los defraudaron. Han dado un paso importante, muchos se pierden en el camino y otros con muchísimo talento no tienen oportunidades.

Esto que ven ahora. Este escenario de fiesta. A sus padres sentados. A ustedes a punto de recibir su diploma y a los maestros vestidos de gala y el ambiente de colores. Este es el sueño muchachos y muchachas, este el resumen de las tareas, de los difíciles exámenes, de las horas en las aulas, de sus uniformes a medio planchar, de la preocupación de sus padres por conseguir aquel dinero que te pidieron. 

Esta es una burbuja de la realidad, este es un espacio de la alegría, esta es una isla de fiesta.
Sin embargo después de hoy hay un sábado, hay un mañana después, y hay una senda que nos espera.

Han llegado a medio camino, pero el camino sigue. Está la universidad esperando, sigan estudiando. Hay pocos espacios de trabajo pero hay lugar para la creatividad.

Dignifiquen su vida en el lugar donde estén, alumbren senderos con sus conductas. Sean faros orientadores, que sus sueños no se pierdan en el individualismo y que aparte de luchar por sus familias luchen por su país.

A los peritos mercantiles mi consejo: 2 más 2 no tienen que ser nunca 5, ni 100 más 100 tiene que ser 20, en cualquier empresa en que trabajen sean solidarios con sus hermanos, y no construyan falsas contabilidades, porque la vida tarde o temprano nos pasará la factura.

A los agrónomos no obedezcan sembrar maíz o frijoles con genes de pescado recuerden es una prioridad la producción y las utilidades, pero es más una prioridad la seguridad alimentaria del país. Además nadie debe obediencia a nadie si esta obediencia implica derrotar la dignidad de cualquier ser humano.

Tengo que agradecer de forma muy especial a los maestros, ellos son los escultores de sus destinos profesionales, de alguna forma la responsabilidad de sus triunfos y de sus fracasos depende de la formación académica. 

Por eso, los exhorto, a que la actualización profesional y el interés por el alumno sea el eje fundamental en que se asienten nuestras obligaciones académicas.

A los padres quiero agradecer. A esos padres que nos tuvieron paciencia. A esos padres que comprendieron que hemos sido víctimas de injurias y de calumnias por unos medios de comunicación que defienden los intereses de los ricos. Ellos apostaron a que el año académico no lo terminábamos. Recibieron una lección.

Padres, maestros, alumnos estemos atentos a la realidad social, a la vida, total aquí nos tocó vivir, aquí nos tocó soñar, aquí nos tocó esperar, aquí nos tocó luchar. Estemos atentos porque el país y la patria a veces nos reclaman, estemos atentos.

Estemos despiertos decía Jesús, y Jesús tenía mucha razón porque como bien lo dijo el Poeta chileno Pablo Neruda: “alta es la noche y Morazán vigila” 

"Esta vez no hay un Arca de Noé, nos salvamos o perecemos todos". Entrevista al escritor y teólogo brasileño Leonardo Boff. Por Daniela Pastrana

"El mercado no va a resolver la crisis ambiental", dice el teólogo y ecologista Leonardo Boff, profesor de la brasileña Universidad del Estado de Río de Janeiro. La solución, insiste, está en la ética y en la batalla de los pueblos originarios para cambiar la relación con la naturaleza.


Boff, que enseña Ética, Filosofía de la Religión y ecología, es uno de los principales representantes de la Teología de la Liberación, corriente progresista de la Iglesia Católica en América Latina, ha escrito más de 60 libros y dedicó los últimos 20 años a promover el movimiento verde. 

Fue uno de los 23 impulsores de la Carta de la Tierra en 2000 y, un año después, recibió el Right Livelihood Award, conocido como el Premio Nobel Alternativo, que se otorga a personalidades destacadas en la búsqueda de soluciones a los problemas globales más urgentes. 

"Si no cambiamos, vamos al encuentro de lo peor… O nos salvamos o perecemos todos", dijo Boff en una entrevista concedida a Tierramérica en la capital mexicana, tras asistir como observador a la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16), celebrada este mes en Cancún.

TIERRAMÉRICA: ¿Cómo evalúa la COP 16?

LEONARDO BOFF: Lo que predominó, salvado en los últimos dos días, fue una atmósfera de decepción, de fracaso. Pero sorprendentemente hubo tres convergencias: el compromiso de luchar para no llegar a (un aumento de la temperatura mundial de) dos grados; la creación del Fondo (Climático Verde) de 30.000 millones de dólares (para 2012) a fin de ayudar a los países más vulnerables, una señal de solidaridad interesante; y la creación de un gran fondo para la reducción de la deforestación y la degradación de los bosques, porque ahí está la causa principal de calentamiento global. 

¿Cómo entender la posición de Bolivia, único país que no aceptó estos compromisos?

Bolivia parte de la tesis de que la Tierra es Pachamama, un organismo vivo que hay que respetar, cuidar, y no sólo explotar. Es una visión contraria a la dominante, que está en el marco de la economía: vender bonos de carbono, por ejemplo, que significa tener derecho a contaminar. 

Las sociedades dominantes ven a la Tierra como un baúl de recursos que se pueden sacar infinitamente, aunque ahora hay que sacarlos con sustentabilidad, porque son escasos. No reconocen dignidad y derecho a los seres de la naturaleza, los ven como medios de producción y su relación es de utilidad. Esos son temas que no entran en Cancún ni en todas las COP.

¿Por qué tendrían que estar? 

Porque el sistema que ha creado el problema no nos va a sacar de él. Si cada país tiene que crecer un poco al año y al hacerlo degrada la naturaleza y acrecienta el calentamiento, entonces, ese sistema es hostil a la vida. 

El argumento es que es necesario para el desarrollo...

¿Crecer significa qué? ¿Explotar la naturaleza? Exactamente ese tipo de crecimiento y desarrollo puede llevarnos a un abismo, porque los seres humanos estamos consumiendo 30 por ciento más de lo que la Tierra puede reponer.

Ahí está el círculo vicioso. China no puede contaminar 30 por ciento, como contamina, porque la contaminación no se queda en China, entra al sistema global.

El problema es la relación del ser humano con la Tierra, porque es violenta, de puño cerrado… Mientras no cambiemos eso, vamos al encuentro de lo peor. Y esta vez no hay un Arca de Noé. Nos salvamos o perecemos todos. 

¿Tan grave es?

Hay regiones del mundo que han cambiado tanto que ya se hacen inhabitables. Por eso hay 60 millones de desplazados en África y el sudeste de Asia, que son los más afectados y los que menos contaminan. Si no lo paramos, en los próximos cinco o siete años serán como 100 millones de refugiados climáticos, y eso va a crear un problema político. 

¿Cuál es el papel de América Latina?

LB: Es el continente que más posibilidades tiene de una contribución positiva a la crisis ecológica: tiene los más grandes bosques húmedos y reservorios de agua, la más grande biodiversidad y tal vez las extensiones más grandes para cosechas. 

Pero todavía hay una insuficiente conciencia ecológica en gran parte de la población. Y, por otra parte, hay una invasión muy riesgosa de grandes empresas que se están apropiando de vastas regiones. Es una apropiación de bienes comunes en función de beneficios particulares.
En Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, de a poco se están dando cuenta del juego nuevo del capital: una gran concentración de medios de vida para garantizar el futuro del sistema.

¿Qué opciones hay? 

Tenemos fondos y tecnología, pero nos faltan la voluntad política y la sensibilidad con la naturaleza y la humanidad sufriente. Eso hay que rescatar. Y junto con la ética del cuidado va la ética de la cooperación. Ahora se impone la cooperación de todos con todos.

¿Es posible? ¿Qué hay que hacer? 

Hay movimientos, especialmente en grupos que ven que sus tierras son divididas, como La Vía Campesina y los Sin Tierra de Brasil. Y los indígenas, que no ven a la Tierra solo como un instrumento de producción, sino como una extensión de su cuerpo, y la necesitan para garantizar su identidad. 

Estamos buscando el equilibrio y esa es la tarea colectiva de la humanidad que el mercado y la economía no van a resolver. Cada uno tiene que hacer su parte, ser más con menos, tener un sentido de la justa medida. El problema no es de dinero.  

¿Por qué actualización y no reforma económica en Cuba? Entrevista al doctor en Ciencias Económicas Hugo Pons. Por José Alejandro Rodríguez (Juventud Rebelde)

«Estamos haciendo un bonsái en esta pequeña isla», me contesta Hugo Pons, Doctor en Ciencias Económicas, cuando trato de explicarme la movida que está comenzando a registrarse en la economía cubana. Y la sorprendente respuesta, aferrada al símbolo, nos lleva por un laberinto coloquial.



¿Quién habla y conceptualiza? ¿El profesor titular de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana? ¿El investigador?, ¿o el especialista de la Consultoría CANEC? ¿Quizá el vicepresidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba? Todos a la vez, en una sola persona pausada, amante de las conceptualizaciones…

Hugo explica su símil: «Un bonsái es aparentemente pobre e insignificante por su pequeñez, pero expresa una singularidad atrayente, una individualidad muy fuerte. Estamos en un proceso sui géneris, que responde a nuestros orígenes y nuestro destino; a la cultura, historia e identidad de esta nación».

Este preguntón le hace el juego al estilo alegórico del entrevistado, y supone que antes de plantearnos «la actualización del modelo económico cubano» en que nos va la vida, estuvimos mucho tiempo haciendo injertos de abedules y abetos siberianos en el «tronco» de la economía cubana.

Pero Hugo vuelve a sorprender con su visión dialéctica del camino recorrido en más de 50 años. Lo ve como un proceso permanente de ruptura y continuidad. El bonsái lo estamos fomentando como una especie única e irrepetible desde 1959, una verdadera experimentación renovadora que, tropiezo tras tropiezo, avances y retrocesos incluidos, siempre nos conduce a un arbolito extraño en el bosque de la economía global.

Mira hacia atrás, pero no con anatemas ni ácidos resentimientos por los vaivenes y tumbos que ha dado la economía cubana, los cuales califica como estadíos o momentos de una larga corriente de ruptura y continuidad que nos atraviesa: «El bonsái se logra cortando y podando meticulosamente las ramas y las raíces que te limitan. Muchas raíces y ramas se han ido extirpando en sucesivos procesos de cambio, acuciados por las circunstancias».

—¿Cuándo mira atrás, no cree que demoramos demasiado para promover estos cambios?

—Solo es posible decir que pudo haberse hecho antes esto o lo otro, si logramos llegar al después. Cuando volteo la cabeza trato de mirar lo que se ha logrado; como mismo cuando miro hacia delante me sitúo el reclamo de lo que se debe hacer.

«Cuando miras hacia atrás, te das cuenta de que este país se ha visto en tres ocasiones en el fuego cruzado, en la necesidad de reestructurar la base de sustentación de su economía y su producción: A inicios de los 60, tras el cisma con Estados Unidos, hubo que reorientarse hacia los recursos del campo socialista europeo, y a su particular ámbito científico y tecnológico. En 1972, cuando nos integramos al CAME, institucionalizamos nuestras relaciones económicas en aquel sistema. Y con la caída del socialismo real, en la mayor soledad del bonsái, tuvimos que vérnoslas apenas con nosotros mismos, con nuestras virtudes y defectos».

—Hay quien prefiere olvidar aquellos años más cruentos del Período Especial…

—Yo creo que habrá que recordar siempre el Período Especial no solo por lo que se desarticuló, sino porque también fue un punto de inflexión que nos trajo hasta aquí. Hay que estudiarlo científicamente, además de recordarlo para que no vuelva a repetirse. Uno de los efectos más graves fue el deterioro de la institucionalidad, la desarticulación de los vínculos entre los órganos de dirección, incluido el Ministerio de Economía y Planificación y las empresas. Hubo que preservar con cierta premura el sistema empresarial, arreciando la centralización. Y esta no fue siempre un error, sino una necesidad. El problema es cuando trasciende y desborda los marcos de la necesidad histórica.

«Ya ves, para mí el Período Especial fue la demostración de la inmensa capacidad de prevención que tuvimos para sobrevivir a tantos retos juntos, por encima del precio que ha habido que pagar en todos los órdenes. Fue también parte del largo proceso de ruptura y continuidad».

—Por cierto, usted menciona el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, a fines de los 80, como un momento especial en la evolución del bonsái. Aunque parezca especulación, ¿adónde cree que hubiéramos llegado de no producirse el desplome del socialismo europeo?

—El proceso de rectificación de errores y tendencias negativas marcó una pauta, porque identificó los aspectos de la política económica, y sus instrumentos, que no se correspondían con nuestras características e identidad, con las posibilidades de desarrollar nuestro bonsái. Se clarificaron muchos errores y se ponderaron muchos aspectos motivadores en los procesos productivos en cuanto a la utilización de la fuerza de trabajo y su participación activa, se estimuló el vínculo salarial con los resultados, se criticaron debilidades del proceso inversionista, y en general se fustigó mucho el copismo de otras realidades.

«¿Adónde hubiéramos llegado? Nos hubiera acercado mucho más a realidades que hoy nos planteamos. Al menos creo que nos hubiera acercado a fórmulas más idóneas de redistribución de las riquezas».

—¿Encuentra usted algún nexo entre el proceso de rectificación de errores y la actualización del modelo económico a la que está abocada Cuba?

—Tanto uno como el otro han pretendido transformaciones preservando el socialismo, pero en contextos históricos muy diferentes.

—¿Por qué el socialismo europeo no pudo resolver sus propias contradicciones?

—Siempre pienso en lo que motivó ese proceso. La esencia del problema es que no se supo interpretar a tiempo los intereses de la sociedad que estaban construyendo. Se alejaron y no fueron a las raíces, a las esencias de sus singularidades culturales e históricas. Aplicaron raseros igualitarios a todo.

«El apego al poder en la URSS causó mucho daño, y el no tener una visión realista de sus capacidades como potencia para competir con el capitalismo; el negar las realidades del capitalismo y esconder los avances de la ciencia, la técnica y la cultura en otras realidades, hizo mucho daño».

—En su consideración, ¿por qué se identifica el proceso en que está enrolada Cuba como una actualización del modelo económico y no como una reforma?

—Antes te sugiero que profundices en la actualidad de esta reflexión martiana: «Solo lo genuino es fructífero. Solo lo directo es poderoso. Lo que otro nos lega es como manjar recalentado. Toca a cada hombre reconstruir su vida: a poco que mire en sí, la reconstruye».

«Y te agrego: El agotamiento del modelo copista se expresa entre nosotros a finales de los 80, con el proceso de rectificación de errores. Ahora estamos en un proceso de cambio, pero no puede ser identificado jamás con otras reformas, porque ello se hará sin minar las bases del socialismo y de su ideología, sin modificar las relaciones de producción preponderantes».

—¿El proceso de actualización del modelo económico no supone que lo que hoy pensemos necesario mañana puede ser ya inoperante? ¿No implicará una revisión permanente?

—No hay nada más parecido a la labor del médico que los procesos de dirección y gestión económica. El economista tiene su paciente o cuerpo vivo en la economía. Cuando el economista analiza una situación, elabora un diagnóstico. Y a partir del diagnóstico se deben tomar un conjunto de medidas, que serían la prescripción facultativa, la receta. Luego debe monitorearse lo que está pasando en el comportamiento de ese paciente que es la economía.

«En términos prácticos, los compartimentos estancos no existen en economía. La solución a los problemas de hoy no tendrá que ser la del mañana. Siempre voy a gestionar, rectificar y accionar».

—¿Cómo se podría aplicar eso a nuestro socialismo?

—Hay una dimensión aspirada en nuestro socialismo, porque este sistema es el único que se construye a voluntad y a conciencia. Eso requiere de la instrumentación de la planificación. La estrategia es lo que se pretende alcanzar a largo plazo, la política es el conjunto de acciones que deben lograrse para resolver los problemas en la consecución de la estrategia. Y el modelo de gestión es el mecanismo con que aseguras el conjunto de políticas para lograr la estrategia. Esta interacción debe ser orgánica y coherente, pero progresiva. A fuer de marxistas, sabemos que nunca hay soluciones definitivas.

—Algunos creen ver un antes y un después de los Lineamientos del Congreso del Partido y del último discurso de Raúl en la Asamblea Nacional del Poder Popular…

—Creo que vivimos un momento de reforzamiento de la confianza en la Revolución, por la precisión con que se están identificando y abordando los problemas; y porque esa identificación está expresada desde el sentir popular, desde las necesidades y los objetivos de la mayoría. Por lo dialéctico y flexible que caracteriza este proceso, sin tener que abandonar principios esenciales.

«Para mí EL QUÉ de los Lineamientos son las transformaciones estratégicas que requerimos. El CÓMO son los instrumentos para actualizar nuestro modelo económico. El CUÁNDO es el horizonte temporal en que se vayan definiendo los alcances. Y El QUIÉN, es lo más importante: el pueblo, nuestra gente, que siempre será la garantía.

«Esa capacidad de identificar, analizar y desarrollar se garantizará en la medida en que la construcción del socialismo en Cuba responda a la mayoría de la población. El socialismo se construye a voluntad, y esa voluntad hay que educarla, desarrollarla y preservarla. Esa será la única forma de mantener vivo y sano el bonsái».

Fuente:http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-12-26/por-que-actualizacion-y-no-reforma-economica-en-cuba/

24 ene. 2011

Otra vez el Che



En Venezuela estamos metidos en una discusión enorme acerca de la ley de educación universitaria y en donde se oyen más consignas y declaraciones teatréricas (de un lado y del otro, lastimosamente) que razones. En medio de esto, nos encontramos este material del Che, pero –sin ninguna sorpresa- no de ese de las camisetas o de las falsas conciencias, sino del revolucionario que pensó y actuó siempre como tal, nos atrevemos a decir “sin temor a parecer ridículos” que, hasta en sus errores. Ese que es el Che necesario...

Otra vez retumba en la memoria la frase contundente “intentar construir el socialismo con las armas melladas que nos legó el capitalismo solo puede conducir a…”

Este discurso, de octubre de 1959 no requiere comentarios. Bastaría con que fuera leído y digerido. Quizá entonces la discusión que debemos hacer tomaría su cauce verdadero.

Adelante.

Fundación  Tatuy TVC. (Mérida, Venezuela)


Reforma universitaria y Revolución.

Intervención de Ernesto Che Guevara en el ciclo de conferencias acerca de «Universidad y Revolución», en la Universidad de Oriente, Cuba. (17 de octubre de 1959)

Estimados compañeros, buenas noches:

Tengo que pedir disculpas al calificado público asistente por la demora en la iniciación de este acto, que es culpa mía y del tiempo que ha estado muy mal en todo el camino, y hemos tenido que parar en Bayamo.

Es muy interesante para mí venir a hablar de uno de los problemas que ha tocado más de cerca a las juventudes estudiosas de todo el mundo; venir a hablar aquí, en una Universidad revolucionaria, y precisamente en una de las más revolucionarias ciudades de Cuba.

El tema es sumamente vasto; tanto es así que varios conferencistas han podido desarrollar diferentes facetas de él. En mi condición de luchador, me interesa analizar precisamente los deberes revolucionarios del estudiantado en relación con la Universidad. Y para eso tenemos que precisar bien qué es un estudiante, a qué clase social pertenece, y si tiene algo que lo defina como entidad o como núcleo, o si simplemente responde en sus reacciones, a las reacciones generales de las diferentes clases a que puede pertenecer. Y entonces nos encontramos con que el estudiante universitario es precisamente el reflejo de la Universidad que lo aloja, porque ya hay limitaciones que pueden ser de diferentes tipos, pero que finalmente son limitaciones económicas que hacen que el estudiantado pertenezca a una clase social donde sus problemas -no sus problemas económicos- no son tan grandes como en otras; pertenece por lo general a la clase media, no aquí en Oriente, en Santiago de Cuba, sino en todo Cuba, y podemos decir que en toda América. Hay naturalmente excepciones -todos las conocemos-; hay individuos de extraordinaria capacidad que pueden luchar contra un medio adverso con una tenacidad ejemplar y llegar a adquirir su título universitario. Pero en general, el estudiante universitario pertenece a la clase media y refleja los anhelos e intereses de esa clase; aunque muchas veces, precisamente en momentos como ahora, la llama vitalizadora de la revolución puede llevarlo a posiciones más extremas. Y eso es lo que tratamos de analizar en estos momentos: las tendencias generales de la Universidad respondiendo al núcleo social del cual sale, y sus deberes revolucionarios para con la comunidad entera.

Porque la Universidad es la gran responsable del triunfo o la derrota, en la parte técnica, de este gran experimento social y económico que se está llevando a cabo en Cuba. Hemos iniciado leyes que transforman profundamente el sistema social imperante: se han liquidado casi de un plumazo los latifundios, se ha cambiado el sistema tributario, se está por cambiar el sistema arancelario, se están creando incluso cooperativas de trabajo industriales; es decir, toda una serie de fenómenos nuevos, que traen aparejados instituciones nuevas, están floreciendo en Cuba. Y todo ese inmenso trabajo lo hemos iniciado solamente con buena voluntad, con el convencimiento de que estamos siguiendo un camino verdadero y justo, pero sin contar con los elementos técnicos necesarios para hacer las cosas perfectamente.

Y no contamos con ellos porque precisamente estamos innovando, y esta institución que es la Universidad estaba orientada a dar a la sociedad toda una serie de profesionales que encajaban dentro del gran cuadro de las necesidades del país en la época anterior. Había necesidad de muchos abogados, de médicos; ingenieros civiles había menos, y otras carreras seguían así. Pero nos encontramos de pronto con que necesitamos maestros agrícolas, ingenieros agrónomos, ingenieros químicos, industriales; físicos, incluso matemáticos, y no hay. En algunos casos no existe siquiera la carrera; en otros, está ocupada por un pequeño número de estudiantes que han visto la necesidad de empezar a estudiar cosas nuevas, o simplemente han caído allí porque no había lugar en otra escuela, o porque querían estudiar y no había nada que les gustara exactamente. En fin, no hay una dirección estatal para llenar todos los claros que estamos viendo que existen en la tecnificación de nuestra Revolución.

Y eso nos lleva al centro preciso del problema universitario en cuanto puede tener de conflictivo, en cuanto pueden tener de agresivo, si ustedes quieren, los planteamientos que voy a hacer. Porque el único que puede, en este momento, precisar con alguna certeza cuál va a ser el número de estudiantes necesarios y cómo van a ser dirigidos esos estudiantes de las distintas carreras de la Universidad, es el Estado. Nadie más que él lo puede hacer; por cualquier organismo, por cualquier instituto que sea, pero tiene que ser un instituto que domine completamente todas las diferentes líneas de la producción y esté al tanto también de las proyecciones de la planificación del Gobierno Revolucionario.

Grandes materias que son la base del triunfo de países más avanzados, como las matemáticas superiores y la estadística, prácticamente no existen en Cuba. Para empezar a hacer estadísticas de lo que necesitamos, nos encontramos con que no tenemos estadísticos, con que hay que importarlos, o buscar algunas personas que han desarrollado su especialidad en otros lugares.

Este es el nudo central del problema; si el Estado es el único organismo o el único ente capaz de dictaminar con algún grado de certeza cuáles son las necesidades del país, evidentemente, el Estado tiene que tener participación en el gobierno de la Universidad. Hay quejas violentas contra ello; incluso se levantan entre las candidaturas estudiantiles en La Habana, casi como cuestión de principio, la intervención o la no intervención del Estado, la pérdida de la autonomía, como llaman los estudiantes. Pero hay que definir exactamente qué significa autonomía. Si autonomía significa solamente que haya que cumplir una serie de requisitos previos para que un hombre armado entre en el recinto universitario para cumplir cualquier función que la Ley le asigne, eso no tiene importancia; no es ese el centro del problema, y todo el mundo está de acuerdo en que esa clase de autonomía se mantenga. Pero si hoy significara autonomía que un gobierno universitario desligado de las grandes líneas del Gobierno Central -es decir: un pequeño Estado dentro del Estado- ha de tomar los presupuestos que el Gobierno le dé y ha de trabajar sobre ellos, ordenarlos y distribuirlos en la forma que mejor le parezca, nosotros consideramos que es una actitud falsa. Es una actitud falsa precisamente porque la Universidad se está desligando de la vida entera del país, porque se está enclaustrando y convirtiéndose en una especie de castillo de marfil alejado de las realizaciones prácticas de la Revolución. Y además porque van a seguir mandando a nuestra República una serie enorme de abogados que no se necesitan, de médicos que incluso no se necesitan en la cantidad en que en estos momentos están ingresando, o de toda una serie de profesiones, por lo menos cuyos programas deben ser revisados para adaptarlos.

Surge entonces, frente a esta encrucijada de dos caminos o siglos, el levantamiento de grupos más o menos importantes, de sectores estudiantiles que consideran como la peor palabra del mundo la intervención estatal o la pérdida de la autonomía. En ese momento, esos sectores estudiantiles, lo digo con responsabilidad y sin ánimo de herir a nadie, están cumpliendo quizá el deber de la clase a que pertenecen, pero están olvidando los deberes revolucionarios, están olvidando los deberes contraídos en la lucha con la gran masa de obreros y campesinos que pusieron sus cuerpos, su sudor y su sangre al lado de los estudiantes en cada una de las batallas que se libraron en todos los frentes del país para llegar a esta gran solución que fue el primero de enero.

Y esta es una actitud sumamente peligrosa. No hoy, no hoy porque no se han definido todavía los campos, porque todavía hay mucha gente que aun herida en sus intereses económicos, cree que la Revolución ha sido un acierto, gente que tiene la virtud de ver mucho más lejos que donde alcanza su bolsillo y ve los intereses de la patria. Pero todo ese pequeño problema, que gira en torno a la palabra autonomía, tiene correlaciones e interrelaciones que van aún mucho más lejos que en nuestra Isla. Desde afuera se van tendiendo las grandes líneas estratégicas encargadas de aglutinar a todos los que sienten que han perdido algo con esta Revolución; no a los esbirros, no a los malversadores o a los miembros del anterior Gobierno, sino a los que quedándose al margen, o incluso apoyando en alguna forma este Gobierno, sienten que han quedado atrás o que han perdido algún bien económico. Toda esta gente está dispersa en distintas capas sociales, y puede manifestar su descontento con toda libertad en el momento que quiera; pero la tarea a que está encaminada en este momento la reacción nacional e internacional es aglutinar todas las fuerzas descontentas contra el Gobierno, y constituirlas en un conglomerado sólido para tener ese frente interno necesario a sus planes de invasión o depresión económica, o quién sabe cuál será.

Y la Universidad, dando batallas a veces feroces, luchando encarnizadamente en torno a la palabra autonomía, como naturalmente luchando encarnizadamente en torno a cuestiones de menor importancia como es la elección de los líderes estudiantiles, están creando precisamente el campo para que se siembre con toda fertilidad esa simiente que tanto anhelan sembrar los reaccionarios. Y este lugar, este lugar que ha sido en las luchas vanguardia del pueblo, puede convertirse en un factor de retroceso si no se incorpora a las grandes líneas del Gobierno Revolucionario.

Y lo que digo no es un análisis teórico de la cuestión ni una opinión festinada; es que esto es lo que ha pasado en la América entera, y los ejemplos podrían abundar considerablemente. Recuerdo en este momento el ejemplo patético de la Universidad de Guatemala que fue, como las Universidades cubanas, vanguardia del pueblo en la lucha popular contra los regímenes dictatoriales, y después, en el Gobierno de Arévalo primero, pero sobre todo en el Gobierno de Arbenz se fueron transformando en focos decididos de lucha contra el régimen democrático. Defendían precisamente lo mismo que ahora se está defendiendo: la autonomía universitaria, el derecho sagrado de un grupo de personas a decidir sobre asuntos fundamentales de la Nación, aun contra los intereses mismos de la Nación. Y en esa lucha ciega y estéril, la Universidad se fue transformando, de vanguardia de las fuerzas populares, en arma de lucha de la reacción guatemalteca. Fue necesaria la invasión de Castillo Armas, la quema en un acto público de un vandalismo medioeval de todos los libros que hablaran de temas que fueran mal vistos por el pequeño sátrapa guatemalteco, para que la Universidad reaccionara y volviera a tomar su lugar de lucha entre las fuerzas populares. Pero el camino perdido había sido extraordinariamente grande, y Guatemala hoy está, como ustedes lo saben, saliendo a medias de aquella situación caótica y buscando de nuevo, entre tropiezo y tropiezo, una vida institucional de acuerdo con las normas democráticas. Ese es un ejemplo palpitante, que todos ustedes recuerdan porque pertenece a la historia de estos días.

Pero es que podríamos ir mucho más lejos en el análisis de la gran conquista de la reforma universitaria del dieciocho que precisamente se gestó en mi país de origen y en la provincia a la cual pertenezco, que es Córdoba; y podríamos analizar la personalidad de la mayoría de aquellos combativos estudiantes que dieron la gran batalla por la autonomía universitaria frente a los gobiernos conservadores que en esa época gobernaban casi todos los países de América. Yo no quiero citar nombres para no provocar incluso polémicas internacionales; quisiera, que ustedes tomaran el libro de Gabriel del Maso, por ejemplo, donde estudia a fondo la reforma universitaria, buscarán en ese índice los nombres de todos aquellos grandes artífices de la reforma y buscarán hoy cuál es la actitud política, buscarán qué es lo que han sido en la vida pública de los países a que pertenecen, y se encontrarán con sorpresas extraordinarias, con las mismas sorpresas con que me encontré yo, cuando creyendo en la autonomía universitaria como factor esencial del adelanto de los pueblos, hice ese análisis que les aconsejo hacer a ustedes. Las figuras más negras de la reacción, las más hipócritas y peligrosas porque hablan un lenguaje democrático y practican sistemáticamente la traición, fueron las que apoyaron, y muchas veces las que aparecen como figuras propulsoras en sus países de aquella reforma universitaria. Y aquí entre nosotros, investiguen también al autor del libro porque también habrá sorpresas por allí.

Todo esto se lo decía para alentarlos precisamente sobre la actitud del estudiantado. Y más que en ningún lugar en Santiago, donde tantos estudiantes han dado su vida y tantos otros pertenecen a nuestro Ejército Rebelde.

Nosotros, como tenemos un ejército que es popular y dignidad, a nadie le preguntamos cuál es su actitud política frente a determinados hechos concretos; cuál es su religión, su manera de pensar. Eso depende de la conciencia de cada individuo. Por eso no les puedo decir cuál será la actitud misma de los miembros del Ejército Rebelde. Espero que entiendan bien las líneas generales del problema y que sean consecuentes con las líneas de la Revolución. Tal vez sí, tal vez no.

Pero estas palabras no van dirigidas a ellos, una minoría, sino a la gran masa estudiantil, a todos los que componen este núcleo. Yo recuerdo que tuve una pequeña conversación con algunos de ustedes hace varios meses, y les recomendaba entrar en contacto con el pueblo, no llegar al pueblo como llega una dama aristocrática a dar una moneda, la moneda del saber o la moneda de una ayuda cualquiera, sino como miembro revolucionario de la gran legión que hoy gobierna a Cuba, a poner el hombro en las cosas prácticas del país, en las cosas que permitan incluso a cada profesional aumentar su caudal de conocimiento y unir, a todas las cosas interesantes que aprendieron en las aulas, las quizás mucho más interesantes que aprenden construyendo en los verdaderos campos de batalla de la gran lucha por la construcción del país.

Es evidente que uno de los grandes deberes de la Universidad es hacer sus prácticas profesionales en el seno del pueblo, y es evidente también que para hacer esas prácticas organizadamente en el seno del pueblo necesitan el concurso orientador y planificador de algún organismo estatal que esté directamente vinculado a ese pueblo, o incluso de mucho más de un organismo estatal, pues actualmente para hacer cualquier obra en cualquier lugar de la república, se ponen en contacto tres, cuatro o más organismos, y se está iniciando recién en el país la tarea de planificar el trabajo y de no dilapidar esfuerzos.

Pero centralizando el tema en el estudio, en el derecho a estudiar y en el derecho a elegir una carrera de acuerdo con una vocación, nos tropezamos siempre con el mismo problema: ¿Quién tiene derecho a limitar la vocación de un estudiante por una orden precisa estatal? ¿Quién tiene derecho a decir que solamente pueden salir 10 abogados por año y deben salir 100 químicos industriales? Eso es dictadura, y está bien: es dictadura. Pero ¿es la dictadura de las circunstancias la misma dictadura que existía antes en forma de examen de ingreso o en forma de matrículas, o en forma de exámenes que fueran eliminando los menos capaces? Es nada más que cambiar la orientación del estudio. El sistema en este caso permanece idéntico, porque lo que se hacía antes es tratar de dar los profesionales que iban a salir a la lucha por la vida en las diferentes ramas del saber. Hoy se cambian por cualquier método: examen de ingreso, o una calificación previa; en fin, el método es lo de menos. Y se trata de llevarlo hacia los caminos que la Revolución entiende que son necesarios para poder seguir adelante con nuestra tarea técnica. Y creo que eso no puede provocar reacciones. Y salta a la vista que la integración de la Universidad con el Gobierno Revolucionario no debe provocar reacciones.

No queremos aquí esconder las palabras y tratar de explicar que no, que eso no es pérdida de autonomía, que en realidad no es nada más que una integración más sólida, como la es. Pero esa integración más sólida significa pérdida de la autonomía, y esa pérdida de autonomía es necesaria a la Nación entera. Por tanto, tarde o temprano, si la Revolución continúa en sus líneas generales, encontrará las formas de lograr todos los profesionales que necesita. Si la Universidad se cierra en sus claustros y sigue en la tarea de lanzar abogados, o toda una serie de carreras que no son tan necesarias en este momento (no vayan a pensar que la he agarrado especialmente con los abogados); si sigue en esa tarea, pues tendrán que formar algún otro tipo de organismo técnico. Ya se está pensando en La Habana en hacer un Instituto Técnico de Cultura Superior que dé precisamente una serie de estas carreras, instituto que tendrá una organización diferente a la Universidad quizás, y que puede convertirse, si la incomprensión avanza, en un rival de la Universidad o la Universidad en una rival de esa nueva institución que se piensa crear en la lucha por monopolizar algo que no se puede monopolizar porque es patrimonio del pueblo entero, como es la cultura.

También esas cosas que se están creando en Cuba se han hecho en otros países del mundo, y sobre todo de América. También se han producido esas luchas entre los miembros de organismos, de escuelas técnicas o politécnicas de un grado de cultura por lo general menor y la Universidad.

Lo que yo no sé si se ha dicho o si se ha precisado bien claro, es que esa lucha es el reflejo de la lucha entre una clase social que no quiere perder sus privilegios, y una nueva clase o conjunto de clases sociales que están tratando de adquirir sus derechos a la cultura. Y nosotros debemos decirlo para alertar a todos los estudiantes revolucionarios, y para hacerles ver que una lucha de esa clase es sencillamente la expresión de eso que hemos tratado de borrar en Cuba, que es la lucha de clases, y que quien se oponga a que un gran número de estudiantes de extracción humilde adquiera los beneficios de la cultura, está tratando de ejercer un monopolio de clases sobre la misma.

Ahora bien, cuando aquí se hablaba de reformas universitarias, y todo el mundo ha estado de acuerdo en que la reforma universitaria es algo importante y necesario para el país, lo primero que se ha hecho es, por parte de los estudiantes, tomar en cierta manera el control de las casas de estudio, imponer a los profesores una serie de medidas e intervenir en el gobierno de la Universidad en mayor o menor grado. ¿Es correcto? Esa es la expresión de un grupo que ha triunfado, ha triunfado y ha exigido sus derechos después del triunfo. Los profesores -algunos por su edad, otros por su mentalidad incluso- no participaron en la misma medida en la lucha, y los que lucharon y triunfaron adquirieron ese derecho. Pero yo me pregunto si el Gobierno Revolucionario no luchó y triunfó, y no luchó y triunfó con tanto o más encarnizamiento que cualquier sector aislado de la colectividad porque fue la expresión de la lucha toda del pueblo de Cuba por su liberación. Sin embargo, el Gobierno no ha intervenido en la Universidad, no ha exigido su parte en el festín, porque no considera que esa sea la manera más lógica y honorable de hacer las cosas. Llama simplemente a la realidad a los estudiantes; llama al raciocinio, que es tan importante en momentos revolucionarios, y a la discusión, de la cual surge necesariamente el raciocinio.

Ahora se están discutiendo programas de reforma universitaria y enseguida se vuelve la vista hacia las reformas universitarias del año dieciocho, hacia todos los supersabios que traicionaron su ciencia y su pueblo después pero que en el momento en que lucharon por una cosa noble y necesaria como era la reforma universitaria en aquel momento, no conocían nada de nada, eran simples estudiantes que la hicieron porque era una necesidad. Teorizar, teorizaron después, y teorizaron cuando ya tenían un sentido malévolo de lo que habían hecho. ¿Por qué nosotros tenemos entonces que ir a buscar la reforma universitaria en lo que se ha hecho en otros lados? ¿Por qué no tomar aquello sino simplemente como información adicional a los grandes problemas nuestros, que son los que tenemos que contemplar por sobre todas las cosas, a los problemas que existen aquí, que son problemas de una revolución triunfante con una serie de gobiernos muy poderosos, hostiles que nos atacan, nos acosan económicamente y a veces también militarmente; que riegan de propaganda por todo el mundo una serie de patrañas sobre este Gobierno, de un Gobierno que ha hecho la reforma agraria en la misma manera que yo aconsejo hacer la reforma universitaria, mirando hacia adelante pero no hacia atrás, tomando como simples jalones lo que se había hecho en otras partes del mundo, pero analizando la situación de nuestro propio campesino; que ha hecho una reforma fiscal y una reforma arancelaria, y que está ahora en la gran tarea de la industrialización del país, de este país de donde hay que sacar entonces los materiales necesarios para hacer nuestra reforma; de un país donde se reúnen los obreros que no han logrado todas las reivindicaciones y que aspiraron y lógicamente aspiran, y resuelven, en asambleas multitudinarias y por unanimidad, dar una parte de su sueldo para construir económicamente al país; de un Gobierno Revolucionario que lleva como bandera de lucha a la Reforma Agraria, y que la ha impulsado de una punta a la otra de la Isla, y que constantemente sufre porque no tiene los técnicos necesarios para hacerla, y porque la buena voluntad y el trabajo no suple sino en parte esa deficiencia, y porque cada uno de nosotros debemos volver sobre nuestros pasos constantemente y aprender sobre el error cometido, que es aprender sobre el sacrificio de la Nación.

Y cuando tratamos de buscar a quien lógicamente nos debe apoyar, a la Universidad; para que nos dé los técnicos, para que se acople a la gran marcha del Gobierno Revolucionario, a la gran marcha del pueblo hacia su futuro, nos encontramos con que luchas intestinas y discusiones bizantinas están mermando la capacidad de estos centros de estudios para cumplir con su deber de la hora.

Por eso es que aprovechamos este momento para decir nuestras verdades quizás agrias, quizás en algunas cosas injustas, muy molestas quizás para mucha gente, pero que transmite el pensamiento de un Gobierno Revolucionario honesto, que no trata de ocupar o de vencer una institución que no es su enemiga, sino que debe ser su aliada y su más íntima y eficaz colaboradora; y que busca precisamente a los estudiantes porque nunca un estudiante revolucionario puede ser, no enemigo, ni siquiera adversario del Gobierno que representamos; porque estamos tratando en cada momento de que la juventud estudiosa, aúne al saber que ha logrado en las aulas el entusiasmo creador del pueblo entero de la República y se incorpore al gran ejército de los que hacen, dejando de lado esta pequeña patrulla de los que solamente dicen.

Por todo eso he venido aquí, más que a dar una conferencia, a presentar algunos puntos polémicos, y a llamar, naturalmente, a la discusión, todo lo agria, todo lo violenta que se quiera, pero siempre saludable en un régimen democrático, a la explicación de cada uno de los hechos, al análisis de lo que está sucediendo en el país, y al análisis de lo que sucedió con los que mantuvieron las posiciones que hoy mantienen algunos núcleos estudiantiles.

Y para finalizar, un recuerdo a los estudiantes interesados en estos problemas de la reforma universitaria: investiguen la vida futura, futura pero ya pasada, desde el momento en que se inició la reforma del dieciocho hasta ahora; investiguen la vida de cada uno de aquellos artífices de la reforma. Les aseguro que es interesante. Nada más

23 ene. 2011

Yorsiño: es por tu sangre preciosa, más roja nuestra bandera

Como nos duele tu suerte
si apenas amanecida
la limpia  flor de tu vida
la cortó el gang de la muerte.
No quedó tu mano inerte,
ni es de silencio tu espera
no hay oración plañidera
sino canción victoriosa
y es por tu sangre preciosa
más roja nuestra bandera.
Extraído de la Revista Guaicaipuro. Agosto 1976

Ya se cumple un año del asesinato de Yorsiño Carrillo y la incertidumbre mantiene en vilo al pueblo humilde merideño.

Aquel funesto 25 de enero de 2010, cuando masas disociadas movilizadas por la dirigencia fascista, se dispusieron a encender las calles para crear un clima de desestabilización nacional, excusados en la crisis eléctrica que atravesaba la nación, y ante la indiferencia de los organismos de seguridad del estado, un grupo de jóvenes guiados por la indignación irrumpieron y confrontaron la guarimba destructiva, que desencadenó en el deceso de Yorsiño, quien se encontraba repartiendo panfletos en medio del caos del momento.

No cayó por inocente sino por valiente. Y esa valentía mueve hoy a su familia y a la juventud merideña en el reclamo por justicia y por el cese de la impunidad. Se mantiene un juicio en el que se señala con pruebas suficientes al Sr. Freddy Orta, como responsable del asesinato de Yorsiño. Debe pagar con cárcel el crimen cometido. Pero no es suficiente. Quedan librados de responsabilidad los autores intelectuales de la muerte de Yorsiño, aquellos que azuzaron, movilizaron e instigaron a guarimberos a crear el clima para justificar un golpe de estado. Orta es apenas el eslabón más débil de esa cadena criminal. Muchos de estos criminales impunes se lavan hoy las manos en la Asamblea Nacional. ¿Es posible la conciliación con ellos?

La vida de Yorsiño merece más que homenajes. Necesita ser reconocida en toda su magnitud, entender que entregó su vida por ser consecuente con sus ideas y por esa dosis de ingenuidad que caracteriza a la juventud rebelde que se mueve por principios y no por intereses.

Nos queda su sonrisa, y el ímpetu que lo acompañó en su lucha. Nos queda hacer todo lo que dejó por hacer. Y parafraseando a Fidel decimos: “No clamamos venganza para Yorsiño. Como su vida no tenía precio, no podrían pagarla con las suyas todos los criminales juntos. No es con sangre como pueden pagarse las vidas de los jóvenes que mueren por el bien de un pueblo; la felicidad de ese pueblo es el único precio digno que puede pagarse por ellas”.