2 nov. 2010

Un cierto dieciocho de octubre*. Por Edgar Gutiérrez

 "… esas muertes queridas van escribiendo la historia".
(Vamos juntos, Mario Benedetti)


Hoy me van a perdonar una cosa, otra más apenas. Pero hoy necesito recordar.

Ahora es octubre. Es apenas sólo uno de los doce meses. Uno más. Pero no, ¡Es Octubre!

Porque uno no se explica cómo en un simple mes cabe tanta vida… y tanta muerte…

Hace diez años, un día de octubre se fue Darío. ¿Quién era? ¿Qué trascendencia tiene su partida, su muerte? 

No sé, a mí me importa. Voy tratar de explicarles. Comencemos diciendo lo más sencillo. Es mi hijo. 

Pero no es tan simple la cosa. 

La muerte debiera ser simplemente el simple resultado de la vida. De alguna manera cuando se vive suficientemente, morir es natural y a veces hasta necesario y conveniente. Y de esa manera se escribe la historia.

Y cada quien tiene derecho a creer lo que quiera sobre lo que pasa después de la muerte. Pero lo cierto es que vivimos en la sociedad del Capital y en ella la muerte “importa” más que la vida. De alguna manera se vive sólo para morir o dicho peor se está vivo, generalmente, porque no se ha muerto todavía.  

Pero un comunista vive queriendo pensar que antes, durante y después de la muerte solo haya vida. Y vida de aquella “que es todo lo que ella es o no es nada”. No es un problema del más allá o del más acá, es simplemente hombres y mujeres que, más allá y más acá, siguen en la lucha por una vida de todos.

Pero la vida de la muerte que crea el Capital, nos mata constantemente. Nos despersonaliza haciéndonos mercancía. Nos mata cambiando las razones para vivir por “cosas” que reditúen. Nos asesina quitándonos nuestros motivos y cambiándolos por un momento que se hace eternamente intrascendente. Claro esto se resuelve luego, en la estupidez de las mentes-mercancía en la “esperanza” en algo que vendrá y que nunca llega.

Todo esto se hace más contundente frente a muertes sin sentido. ¡Fíjense no es lo mismo que vidas sin sentido! Y,  así fue la muerte que le ocurrió a Darío. No una muerte natural consecuencia de la vida. No, sólo una muerte causada por la muerte.

Han pasado diez años. Eso que la sicología del Capital llama “duelo” supuestamente ya pasó hace mucho. Pero el dolor está ahí, intacto, imponente. Y continúa.

Y no es solo el dolor de la partida del hijo, del amigo, del camarada, del compañero de viaje, del confidente, del muchacho hermoso y transparente, de todo eso que fue y sigue siendo. El muchacho que llegó temprano a todo, aun a la muerte. No, es el dolor que ocasiona una muerte estúpida por lo innecesaria, y lo que es peor: por lo carente de responsable (vivimos, aun después de 10 años en una sociedad arresponsable).

Por ello ahora (siempre) recuerdo, simplemente…

Un octubre Mao proclama la república popular, en otro nace Gandhi y Marx (el Groucho) y Miguel de Cervantes y Teresa de la Parra y La otra Parra, la chilena, la  bella Violeta. Además nace Alí y nos llena la vida de canto y de razones. Y así octubre tiene tanta y tanta vida... Pero en hay también tanta y tanta muerte, fusilan a Manuel Piar, matan un número todavía no determinados de jóvenes en Tlatelolco en Ciudad de México. En Lecherías aparece el cadáver de Alberto Lovera. En Cantaura asesinan combatientes tratando de matar la esperanza, asesinan al Che en Bolivia, y así mil de muertes más y más, y entre todo ese torbellino de hechos que recuerdos, muere Darío.

Por eso hoy, otra vez, me pregunto a gritos ¿Cómo puede caber en un solo mes tanta vida… y tanta muerte…?

Sin embargo la vida sigue, y miles, cientos de miles y muchos más, luchan todos los días y a cada rato porque un día la muerte deje de ser muerte y logremos alcanzar una muerte de vida, derrotando de manera definitiva la vida-muerte del Capital. Una vida que sea sencillamente, ¡Todo lo que ella es!

Entonces ya no habrá muertes sin sentido, pues cada una de las vidas lo habrá logrado de manera definitiva.

Sin embargo, perdonen, Octubre seguirá estando ahí. A lo mejor, más claro, más luminoso, pero seguirá estando ahí.

* La foto, aunque es carnet y parece “fea” fue una de las últimas que se tomó y como dice su hermana: “esta como era él, despeinado, sonriente…”

6 comentarios:

Anónimo dijo...

hace 10 años alguien le arrevato la terrenalidad a tu vida. No nos dieron tiempo de despedirnos. Te extraño, tanto como el primer dia. Pero he aprendido a vivir de tus sueños y a sostenerme en tu sonrisa.
Algo magico nos une, tu estudiaste astrofisica, yo literatura, yo me aprendí el nombre de los planetas y tu de los poetas. Y juntos aprendimos sobre los quarz, descubrimos que mientras mas pequeñas son las cosas mas maravillosas. Y que por eso es tan respetable el vuelo del colibri como el del condor y nuestras manos tomadas tamblaban de felicidad cuando contemplabamos la ciudad desde la cima de una montaña.
Te siento sonreir a mi lado todos los dias, en la sonrisa de mis hijos. Pero no imaginas como extraño tu cabello largo, tus despistes cuando ibas a dar clases a la universidad con un zapato de cada tipo. Cuando dejabas las llaves, cuando yo tenia que correr a sacarte de un lio.
No imaginas hermano.... lo que daria por abrazarte de nuevo.
Te AMO
Alejandra

Anónimo dijo...

Que duro es aprender... "...que todo lo solido se desvanece en el aire..." en clave del mismo dolor, SALUD !!!

Anónimo dijo...

Nunca conoci a Dario, pero te conozco a ti. Y como dice la cancion de Silvio menos mal que exisyen los hombres que no tienen nada que perder. Porque gracias a personas como tu algunas tenemos una vida que parece tal. Adelante Camarada. S.

Elizabeth Andreina dijo...

octubre... octubre esta ahi aunque quisieramos que no, es un mes duro, de mucha vida, pero demasiada muerte. pero a pesar de todo hay que seguir avanzando, aun quedan 11 meses en el año para seguir adelante, ademas de octubre, que por muy duro que sea no puede mas que nuestras ganas de cambiar las cosas... te amo dadi, y tambien a ti

Fabricio dijo...

Sencillamente un abrazo.... por la vida. Esa que pese a todo tratamos de que siga siendo.
F.

Tatuy Televisión dijo...

Bienvenida la Vida y las Vidas que nos generan más...

Abrazos.