23 jun. 2010

Yo conozco a un hombre que es un sueño. Por los TatuyTvc

Al viejo César.


Yo conozco a un hombre que nos ama a todos

incluso al que lee estas líneas sin conocerle.

A los andes volvió el hombre cansado de transitar

por montañas de concreto

por montaña e´lodazal

pues los claveles que tiraba no tiraban a matar

pero tampoco lograron sembrarse como era de esperar.

Sin embargo viejo tú, nunca araste en el mar

del desperdicio del consumo erigió un jardín de sueños

y la basura fue tornándose de colores,

de animales mágicos

de niños sonrientes

incluso aquel caballo que cagaba flores llegó a visitar y jamás se fue.

Cuando alguna vez, muy joven, llegué a su rincón desalmado de desamor

y me dió aquel librito de otro viejo de Tacuarembó

entendí que mi tragedia era una comedia al lado de la tragedia de la humanidad.

Todos los que aún somos niños

aunque llevemos barba

comenzamos a frecuentar ese hombre y ese lugar

que al fin son una misma cosa.

Cuando los niños marxistas llegaban

a pensar cómo alterar el orden para luego el desorden planificar.

Con voz baja e interrumpida insistía en no olvidar

que la política debe subyacer a la dimensión humana

que es necesario que todos podamos comer,

pero que no bastaba con comer,

pues no siempre se siente ni se piensa con el estómago.

"El socialismo no sólo es cuestión de cuchillo y tenedor"



Alguna vez nos ofreció una chatarra

que podía servir para diligenciar sueños colectivos

la vimos tan viejita que dijimos

“que va esa lata no vuelve a andar”.

Y a los meses avergonzados pero felices

vimos a esa “lata” convertida en un hermoso tren

con una libélula posando sobre su trompa

y unos cientos de dientes de leche

sonando a carcajadas en su espalda de mariposa.

Así que mientras haya agua en los ríos, así sea poca

mientras una flor pueda desplegar sus pétalos subversivos,

mientras un niño con hambre aún pueda sonreír,

la presencia de este hombre estará allí

jaloneándonos con fuerza cuando sumergidos en la tiniebla del mundo

nos atrevamos siquiera a intentar bajar la cabeza.

No importa como se llame ese hombre

puede ser Ernesto, Rosa, José, Simón, Violeta, Ali y

quién sabe cuántos más

pues en la lucha de ese hombre va el decoro de toda la humanidad

lo que importa

es que yo conozco a un hombre que es un sueño

y ahora mi sueño es que algún día existan millones de hombres como él.


4 comentarios:

Jota dijo...

Digna poesía para un digno hombre revolucionario.

Anónimo dijo...

Gracias por compartir, un pedazo de mi vida, porque aprendi mucho en poco tiempo, y porque se que la dignidad no se negocia. Gracias Cesar.

liddamolina dijo...

Eres un gran hombre,llenos de sueños, algunos hecho realidad, otros aun andan volando, agradezco a la vida por haberme dado la oportunidad de conocerlo, de compartir momentos bellos con el,de escucharle y aprender, de haber conocido a un verdadero revolucionario sin ningun tipo de vicios, un ser autentico, gracias mi maestro por haberme dado un espacio en tu corazón. Te quiero muho Cesar.

Juan dijo...

Que poema tan arrecho panas..